sábado, 9 de marzo de 2013

LA GUERRA


La obras literarias se agrupan en tres géneros básicos: lírico, narrativo y dramático o teatral. Los textos que aparecen a continuación pertenecen a géneros diferentes aunque todos tratan un mismo hecho desgraciado y siempre actual: el bombardeo de las ciudades. Este material aparece acompañado de una breve secuencia de la película Las bicicletas son para el verano de Jaime Chávarri.


Canción del antiavionista


Que vienen, vienen, vienen
los lentos, lentos, lentos
los ávidos, los fúnebres,
los aéreos carniceros.

Que nunca, nunca, nunca
su tenebroso vuelo
podrá ser confundido
con el de los jilgueros.

Que asaltan las palomas
sin hiel. Que van sedientos
de sangre, sangre, sangre,
de cuerpos, cuerpos, cuerpos.

Que el mundo no es el mundo.
Que el cielo no es el cielo,
sino el rincón del crimen
más negro, negro, negro.

Que han deshonrado al pájaro.
Que van de pueblo en pueblo,
desolación y ruinas
sembrando, removiendo.

Que vienen, vienen, vienen
con sed de cementerio
dejando atrás un rastro
de muertos, muertos, muertos.

Que ven los hospitales
lo mismo que los cuervos.

Que nadie duerme, nadie.
Que nadie está despierto.
Que toda madre vive
pendiente del silencio,
del ay de la sirena,
con la ansiedad al cuello,
sin voz, sin paz, sin casa,
sin sueño.

Que nadie, nadie, nadie
lo olvide ni un momento.
Que no es posible el crimen.

Que no es posible esto.
Que tierra nuestra quieren.
Que tierra les daremos
en un hoyo, a puñados;
que queden satisfechos.


Que caigan, caigan: caigan.
Que fuego, fuego: fuego.


Miguel Hernández



El sótano de la casa

video

CUADRO XII
Al principio, oscuro total. Suena la explosión de un obús. Luego otra. Inmediatamente, dos más seguidas. Ruido de una puerta al abrirse. Se enciende la luz de una bombilla que cuelga del techo.
En el sótano hay amontonados grandes cajones de madera y algunas cajas de cartón, y muchas figuras, grandes, de vírgenes y santos de escayola, blancos, sin policromar.
Entran, no con excesiva precipitación, sino con cierta costumbre, DOÑA MARÍA LUISA -la casera-, MALULI -su hija, quince años-, una vecina y un vecino de edad y aspecto indeterminados, DON AMBROSIO, LAURA, DOÑA MARCELA, LUIS, DOÑA DOLORES, MANOLITA -con un niño de pecho en brazos-, DON LUIS y dos señoras y un señor. Todos visten de verano muy descuidadamente, como de andar por casa. Siguen sonando las explosiones de obuses.


DOÑA MARÍA LUISA: Cierra la puerta Maluli.

MALULI: ¿Qué, mamá?

DOÑA MARÍA LUISA: Que cierres la puerta, hija.

MALULI: Sí, mamá. (Va a cerrar)

DON AMBROSIO: Aún quedan muchos por bajar.

LAURA: Pero si ya no baja casi nadie.

VECINO: Claro; antes, cuando esto empezó, bajaban casi todos, pero ahora ya no.

DOÑA DOLORES: Se han acostumbrado.

DON LUIS: La gente se acostumbra a todo.

DOÑA MARÍA LUISA: Eso digo yo siempre. Y si no fuera por los que se empeñan en alborotar, podríamos todos vivir en paz y tranquilidad.

DOÑA DOLORES: (A DOÑA MARCELA) El primero que se negó a bajar al refugio fue su marido, doña Marcela... Bueno, perdón su ex marido.

DOÑA MARCELA: Por llevar la contraria.

VECINA: Yo le conozco poco, pero me parece un señor muy amable.

DOÑA MARCELA: ¿Sí? Pues también dice que no baja porque prefiere morirse lejos de mí. La felicito a usted por conocerle poco.

(Suenan golpes en la puerta)

DOÑA MARÍA LUISA: Abran, por favor.

DOÑA DOLORES: (A LUIS, que está cerca de la puerta) Abre, Luisito.

(LUIS abre la puerta y entran DOÑA ANTONIA, JULIO y ROSA)

DOÑA ANTONIA: Creí que no llegábamos, que deshacían antes la casa. Pero es que como a éste se le han roto las gafas... tenemos que bajar los escalones a tientas...

DOÑA MARCELA: Pues para su trabajo... Estás de contable, ¿no?

JULIO: Bueno, sí... En el bazar llevo los libros... Hago de todo...

DOÑA ANTONIA: Y cualquiera compra ahora unas gafas... Si no nos llega ni para las verdolagas.

(Suena una explosión más cerca que las otras)

VECINA: Ése ha caído muy cerca.

DOÑA ANTONIA: Esto de los bombardeos es un crimen, un crimen...

FERNANDO FERNÁN GÓMEZ, Las bicicletas son para el verano.

«¿Pero no habéis oído la sirena?» Mi padre aparece en la puerta de su despacho, esforzándose por conservar un gesto sereno. «¿Dónde están las niñas?» Mi madre se apresura por el pasillo, nos llama. Estábamos recortando mariquitas en el cuarto de atrás, uno quetenía un sofá verde desfondado y un aparador de madera de castaño que ahora está en la cocina de aquí, era el cuarto de jugar y de dar clase, pero poco después, en los tiempos de escasez, se convirtió en despensa; soltamos las tijeras y las cartulinas, «¡vámonos al refugio!», salimos a la escalera, nos tropezamos con el vecino del segundo, un comandante muy nervioso, con bigote a lo Ronald Colman, que iba gritando, mientras se despeñaba hacia el portal: «¡Sin precipitación, sin precipitación!». Algo detrás bajaba la familia, uno de los hijos era de mi edad, me sonríe, me coge de la mano, «no tengas miedo», cruzamos todos la plaza de los Bandos bajo el silbido pertinaz; el refugio estaba enfrente, lo habían construido aprovechando una calleja estrecha que había entre la iglesia del Carmen y la casa de doña María la Brava, nos metemos allí mezclados con la gente que acudía en desbandada y nos empujaba hacia el fondo; mi padre trataba de resistir a los empellones, se paraba, nos buscaba con la vista, «a ver si podemos quedarnos aquí mismo, venir, no os separéis», cerraban las puertas y ya no cabía nadie más. «¡Qué angustia! -decían las personas mayores, según iban acoplando su cuerpo al recinto abovedado-, no se respira», y algunos niños lloraban, pero yo no sentía claustrofobia ninguna mientras el hijo del comandante no se soltara de mi mano, me protegía más que mis padres, ni comparación. «¿Se está a gusto, verdad?», me decía al oído; y nos mirábamos casi abrazados, al amparo de la situación excepcional, a ratos en cuclillas, para sentirnos aislados entre las piernas de la gente.

CARMEN MARTÍN GAITE, El cuarto de atrás.

  1. Justifica brevemente a qué género literario pertenece cada uno de los textos anteriores.
  2. ¿Qué texto te ha conmovido más? ¿Por qué?
  3. ¿En qué textos se unen el amor y la guerra?
  4. ¿Qué texto te parece que expresa con más fuerza el rechazo hacia la guerra y hacia la muerte de seres inocentes?
  5. Indica si se ha encontrado lugar para el humor en alguno de los textos.
  6. Ordena las siguientes actitudes, según aparecen en el poema de Miguel Hernández: rechazo, denuncia, alerta, rebeldía.
  7. Señala las repeticiones y las anáforas del poema de Miguel Hernández y comenta su valor rítmico.
  8. Las acotaciones teatrales se escriben unas veces entre paréntesis, y otras, no. Escribe en tu cuaderno las acotaciones que indiquen cómo ha de estar ambientada la acción de Las bicicletas son para el verano. Analiza si existe correspondencia entre esas acotaciones y lo que se ve en la secuencia de la película.
  9. Estructura la narración de Carmen Martín Gaite en tres partes:
    - El aviso del bombardeo.
    - El desplazamiento al refugio.
    - La estancia en el refugio.
  10. Recorta del periódico una noticia de guerra que te haya impresionado y conviértela en un texto literario. Elige el género en que te desenvuelvas mejor.
  11.  
     
     



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